Poemario de Ramón Bascuñana Tal vez como si nunca

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Nuevo poemario de Ramón Bascuñana

Tal vez como si nunca

Este poeta recién adherido a nuestro proyecto trae su visión de la poesía desde Orihuela, una tierra regada por la esencia de Miguel Hernández, que, 60 años después de su muerte, sigue siendo guía y fuente donde crecer y dar frutos. Su nuevo poemario será presentado próximamente y aparecerá en nuestras actividades.

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Ramón Bascuñana

Nació en Alicante en 1963. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Murcia, reside en Orihuela y es colaborador habitual en diversas revistas de creación literaria: Empireuma, Luces y Sombras. Según sus propias palabras, llega a la poesía "como quien llega a un callejón sin salida". Para él, el acto poético es, ante todo, intuición y fulgor, esplendor y sombra. Opina que la diferencia entre las personas de la calle y los poetas consiste en que "mientras para las personas de la calle vivir es ir perdiendo cosas, para los poetas vivir es ir descubriéndolas".

Posee, entre otros premios de poesía, el Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández, el Ciudad de Arnedo, el Paco Molla, el Manuel Ordónez Sánchez, el Maxi Banegas y el Real Sitio y Villa de Aranjuez.

En narrativa ha obtenido el premio de narrativa corta Villa de Crevillente, Villa de Guardamar y el premio de cuentos Alfonso Martínez Mena.

Ha publicado los poemarios Hasta ya no más Nunca (1999) y Quedan las palabras (2000); y el cuaderno de la colección Alimentando lluvias del Instituto de Cultura Juan Gil Albert "Los deseos impuros". Ha sido incluido en las antologías "Primera Antología de poesía temática Alicante-Murcia" y "Al aire nuevo" (2001) Ediciones Desierto.

Portada de Tal vez como si nunca

6

SOY LA MANO FURTIVA de un corazón que late
debajo de las piedras de los días.
Soy la mano que traza los mapas del desastre
sobre la piel donde palpita el arte.
En la tierra baldía del olvido
he sembrado las ortigas del llanto.
He cerrado los postigos de la casa del padre.
Pensamientos me hieren cuando abrazo
el resplandor opaco de tu cuerpo en penumbra.
Es oscuro el deseo como boca de lobo.
Adora los ámbitos secretos, las palabras
como bosques sombríos,
las manos clandestinas manchadas de codicia
y ese mínimo ejército de adorables mentiras
que tejen y destejen la rutina sin tregua
de nuestras impostura.

 

14

EN ESTE CUARTO con vistas a domingo,
la tristeza me visita en los días impares.
Se sienta en una silla y me habla del mar.
Escucho sus palabras, serenas como el agua
que fluye de una fuente. También escucho
cómo teje la soledad el fulgor de los versos
que ahora te recito. Se engarzan las palabras
en el hilo invisible del presentimiento.
Deslumbran si las miras de cerca. Duelen
si las tocas, porque hablan del amor. Hieren
porque, como la vida, las palabras nunca
son lo que dicen y traicionan los hechos.
Sí, estos versos nos juzgan, nos condenan.
Sí, tú ya no estás pero el dolor persiste.
Y en el dolor no hay piedad no consuelo.
Nadie se apiada del héroe derrotado
y el consuelo es un lujo para los vencedores.
La vida es un combate en desventaja.

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