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Revista Cartas
pero con precaución nº 4
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la creatividad nos une |
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Nablús, Martes 4 de junio del 2002 Querido hermano, Ha pasado otro día y ellos siguen aquí. Esta mañana me levanté con la esperanza de poder salir a la calle, pasear, respirar un poco de aire, pero unos cañonazos a lo lejos me devolvieron a la realidad. Hoy tampoco he podido ir al hospital, Amin no quiere. Cuando miro a nuestra niña tan pequeña, tan indefensa, creo que tiene razón. No podemos arriesgarnos a que nos pase algo a los dos y que ella quede solita. Cada día se me hace más difícil dejar salir a Amin, nos despedimos siempre como si fuese la última vez. No se que haría si una noche no volviese. Hoy ha sido el peor día de los cuatro que llevamos aquí encerrados. Esta mañana después de desayunar hemos oído una ráfaga de disparos en el edificio de al lado, el miedo nos ha paralizado, yo sólo pensaba en dónde podía dejar a la niña para que estuviese a salvo, pero nada me venía a la cabeza. Muayad ha llamado a nuestra puerta y se ha quedado con nosotras. Desde la ventana he podido ver cómo se llevaban a diez o doce hombres arrestados, pensé en Amin. Poco a poco las cosas se han calmado, al menos no oíamos disparos cercanos aunque seguían a lo lejos y el maldito ruido de los tanques seguía en nuestros oídos. Al mediodía ha venido Amna con su niño, nos ha pedido que la acojamos. Como sabes ella vive en la ciudad vieja de Nablús, nos ha contado como los soldados israelíes han destruido su casa buscando a los terroristas. Nos explicaba que los soldados entraban casa por casa arrestando gente, haciendo agujeros en las paredes para pasar de una a otra, destrozando muebles y lo que se les antojaba. Al parecer ese es el sistema que tienen para luchar contra los terroristas, aplastar coches con los tanques, destruir casas con las excavadoras, agujerear depósitos de agua, disparar indiscriminadamente a la población. Lo único que podemos hacer es encerrarnos en casa, escondernos y rezar para que nuestro hogar no sea blanco de los disparos y bombas que se oyen fuera. Eran las seis de la tarde y Amin no llegaba, me sentía morir. Imaginaba que le habían arrestado para interrogarle y rezaba para que me lo devolvieran con el brazalete blanco, ese que ponen a los palestinos liberados que ya han sido interrogados. A las ocho por fin ha entrado en casa, venía bien y sin brazalete, le he pedido que no vuelva al hospital. Espero con ansia el momento de poder salir de aquí y viajar a Amán con vosotros, abrazaros, que nuestros padres conozcan a la pequeña Raisha y recordar juntos lo momentos felices de nuestra niñez. ¿ Recuerdas cuando jugábamos con Etaniel y nos enseñaba el Talit de su padre?; tengo ganas de verlo y abrazarlo, él significa mucho para nosotros. El cariño que siempre nos hemos tenido es la prueba de que esta estúpida guerra es un sin sentido. A mamá y papá dales un fuerte abrazo y todo nuestro cariño, dile que las cosas no están tan mal y que pronto estaremos juntos. Un abrazo de tus hermanos y sobrina Rania, Amin y Raisha Sandra Tort Ocho |
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