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¿Somos realmente libres?
Querida amiga:
Sé que estás atravesando unos momentos duros, pero los cambios
nunca han sido fáciles. Te animo a que sigas adelante porque aunque ahora
no encuentres las respuestas a tantas preguntas que te estarás formulando,
el tiempo jugará a tu favor para que las halles ya que estás en el camino.
Eres muy valiente pues muy pocos se arriesgarían a dejarlo todo por conseguir
el sueño de su vida. Admiro la confianza en ti misma porque a pesar de
las críticas adversas has tenido la lucidez suficiente para discernir
siempre por ti misma. No dejarse influir por los demás y tomar nuestras
propias decisiones es algo que nos revaloriza como personas verdaderamente
adultas. En un mundo en que se reciben influencias de diferentes ámbitos:
familiar, de las amistades, laboral, de los medios de comunicación...;
el tratar de ser nosotros mismos se convierte en una tarea cada vez más
difícil. En la sociedad actual se desea una uniformización de las personas
y el que es diferente inmediatamente es apartado. ¿Cómo teniéndolo todo
en contra se puede defender nuestra propia individualidad? Esta defensa
no es imposible ya que dos de las mayores virtudes del hombre son su valentía
y su inteligencia, y ellas han ayudado a triunfar a personas que a lo
largo de la historia de la ! humanidad han decidido vivir su propia historia
personal. Sólo disponemos de una oportunidad con esta vida y no debemos
desaprovecharla, por ello es fundamental regir nuestro destino pero tratando
de no perjudicar a nadie porque el egoísmo es la mayor lacra de nuestros
días.
Recuerdo que una vez alguien me dio un consejo, que en esos momentos no
le di la importancia que merecía. Me dijo que si no estaba satisfecha
con mi vida, que la cambiara. Pero algo tan sencillo y lógico, encerraba
una gran verdad: nosotros somos los responsables del rumbo de lo que nos
acontece y sólo de nosotros depende que haya un cambio.
Amiga, viene a mi memoria aquel día de hace veinte años que me comentaste
que después de mucho tiempo me veías realmente feliz. Tenías razón: en
aquel momento acababa de encontrar mi camino. Siempre hemos sido el paño
de lágrimas la una de la otra. Ahora me alegro de que tú también puedas
conseguirlo.
Ya lo sabes: te deseo lo mejor. Tu amiga.
María José Poveda González
Cuatro
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